La secundaria del Parque Industrial ya tiene sus primeros 30 egresados

El principio básico de la lógica empresarial indica que a mayor eficiencia y menor gasto, mayor beneficio. Cualquier capitalista afirmaría sin dejar ninguna duda y sin ponerse colorado que el objetivo primordial de su emprendimiento es maximizar beneficios. Este es el leitmotiv de todas las empresas, incluso para Megaflex (fabricación de membranas), pero dando, en su caso, un giro novedoso y constructivo desde el punto de vista humano: desde 2008, existe en su planta del Parque Industrial de Burzaco, en Almirante Brown, un colegio secundario que abrió sus puertas para sus operarios y para los de otras empresas del Parque. Y la experiencia dio sus frutos: días atrás egresaron los primeros 30 alumnos, que hoy están orgullosos de ser Bachilleres con orientación en Producción de Bienes y Servicios.

La secundaria del Parque Industrial ya tiene sus primeros 30 egresadosEl centro de convenciones de Luis María Drago y Viel, de Burzaco, estaba colmado, caía el sol y hacía calor. De fondo, el tema “Color esperanza”, de Diego Torres, expresaba lo que pusieron en práctica ellos. Los hombres y mujeres de distintas edades agasajados conocen de esfuerzo y de resignación. Muchos de ellos reconocen que si la empresa no les hubiera dado la oportunidad, completar el secundario habría sido imposible. Al ritmo de: “Saber que se puede, querer que se pueda, quitar- se los miedos, sacarlos afuera...”, los egresados fueron pasando de a uno a recibir el diploma. En la ceremonia no faltaron los discursos, las lágrimas y los homenajes. “Estoy muy agradecido a Megaflex porque me dio la oportunidad de terminar el secundario, algo que creí que nunca iba a poder hacer. Esto es concretar un sueño”, se emociona Jonathan Espinoza (21), que corta membranas autoadhesivas en la firma y quiere seguir ingeniería en la Universidad de Lomas.

iniciativa tuvo lugar dentro de un marco de necesidad. Así lo explica Walter Sipag, presidente de la Unión Industrial de Brown y uno de los titulares de Megaflex: “Hace unos años teníamos una cantidad de personal que no reunía las condiciones que la empresa necesitaba para una certificación internacional de calidad. Y nos vimos en una disyuntiva: o cambiábamos la gente que no tuviera el nivel de instrucción necesaria, o darle la instrucción a los que hacía años que estaban”. Con una idea basada en la inclusión y el bienestar de la gente de su empresa, Megaflex integró al proceso educativo a muchos de sus operarios. Según Sipag, “la mayoría quiso estudiar”. Y agregó: “Ahora estamos en un proceso de adecuación tecnológico y operativo de la compañía que es posible gracias a esta idea”. Y resume su pensamiento en una frase: “Mejorar es estudiar, y estudiar es ser mejor”.

Mariana Villarreal tiene 24 años, es de Lanús y trabaja desde hace tres en Juntas Meyro. Está embarazada de siete meses y siente que este año se le dio todo: “Estoy más que contenta con el título secundario y con el embarazo. Estudiar en la empresa fue un privilegio y, si no lo hacía acá, hubiera sido imposible”, cuenta.

Ricardo Mildemberger, de la misma empresa, tiene 38 años, es el abanderado del grupo y terminó con 9,88 de promedio. “Recibirme a mi edad es un motivo de orgullo”, señala. A la hora de describir cómo fue la idea de empezar, no esconde los miedos que tuvo: “Me parecía imposible, pero si uno quiere, nada lo es”.

En el final, los egresados agradecieron al cuerpo docente, a los presidentes de cada una de las empresas y a Horacio Lamberti, el presidente saliente del Parque Industrial, y concluyeron el acto con una entrega de reconocimientos. Antes de ese broche de oro, Andrés Rolón, otro graduado, recono- ció: “Gracias por esta herramienta de inserción”.


06 de Enero de 2011 - Clarin